A comienzos de siglo, una arqueóloga rusa halló en una cueva del norte de Siberia el fragmento de un meñique infantil de unos 50.000 años de antigüedad. Más adelante aparecieron dos dientes, que revelaron la existencia de una especie humana, que hasta entonces era desconocida. Se le llamó el hombre de Denisova, por el lugar en el que fueron desenterrados. Hace algo más de un año, un estudio científico reveló que los esquimales poseen una variante genética que les permite ser más tolerantes al frío, que heredaron del hombre de Denisova. El gen permite la producción de calor gracias a la oxidación de un tipo de grasa. El gen ayudó a los inuit a adaptarse al frío ártico, otro gen denisovano, EPAS1, ayudó a los tibetanos a sobrevivir a las condiciones de falta de oxígeno a gran altitud.

El coste metabólico de entrenar en el frío es mayor que a temperaturas más moderadas. Nuestros cuerpos necesitan trabajar duro para mantener la temperatura y humedecer el aire que respiramos. Además, a menudo es más difícil moverse en capas adicionales de ropa, sin mencionar el movimiento en condiciones extremas. A medida que las condiciones empeoran, entra en juego la sensación de frío: estar mojado incrementa aún más las pérdidas de calor. Los temblores son una respuesta fisiológica al frío: la manera en que su cuerpo intenta mantenerse caliente y mantener la temperatura corporal central.

La comida calienta nuestra temperatura central y los músculos funcionan mejor cuando están calientes. La nutrición para prepararse para las temperaturas frías incluye el consumo constante de carbohidratos adecuados a lo largo del entrenamiento. Es importante aportar carbohidratos en las principales comidas y snacks antes, durante y después del ejercicio también. Los escalofríos pueden aumentar la producción de calor corporal de 4 a 5 veces y se alimenta principalmente de carbohidratos almacenados como glucógeno muscular y azúcares en la sangre. El metabolismo de los hidratos de carbono se incrementa hasta 6 veces durante el reposo durante los escalofríos, lo que significa que los atletas que están expuestos al frío están quemando más rápidamente las reservas de carbohidratos.

La hidratación es un aspecto a no olvidar tampoco cuando se practica deporte en invierno. No beber suficientes líquidos es un problema habitual entre los atletas de invierno: jugadores, esquiadores, corredores y excursionistas de invierno por igual. El frío embota el mecanismo de la sed y sentirás menos necesidad de ingerir líquidos a pesar de la pérdida de sudor significativa. Es decir, los atletas de invierno necesitan consumir líquidos conscientemente para reemplazar el agua que se pierde por medio de la respiración. Cuando respira aire frío y seco, el cuerpo se calienta y humidifica ese aire. Cuando exhalas, pierdes cantidades significativas de agua. Por esto una opción de hidratación válida incluso en ambientes fríos es la bebida Isotónica Enervit Sport que, al ser una solución electrolítica formada a base de hidratos de carbono, mejoran la absorción de agua durante el ejercicio físico y contribuyen a mantener el nivel de rendimiento en ejercicios prolongados.

Entrenar en altitud da como resultado mayores necesidades de hierro, mayor ingesta de líquidos, ingesta de carbohidratos constante, aumento de la tasa metabólica en reposo y disminución del apetito que pueden interferir con la alimentación constante y pueden causar pérdida de peso (especialmente debido al aumento de las necesidades calóricas). Todos estos desafíos mencionados pueden afectar drásticamente el rendimiento. Para el entrenamiento en altitud, hay que asegurarse de incluir en la dieta alimentos ricos en hierro como carnes rojas, huevos, atún, lentejas, frijoles y vitamina C para aumentar su absorción.

Para un día de ejercicio a bajas temperaturas, los expertos recomiendan que haya un alto aporte de hidratos de carbono, donde una forma muy cómoda de tomarlos durante la práctica deportiva es en forma de geles y sin olvidar también el aporte de proteínas debido al desgaste muscular que provocan este tipo de prácticas deportivas. Al mismo tiempo, consideran que el proceso de captación de energía y nutrientes para encarar la actividad debería empezar uno o dos días antes.

 

Autor:  Noah and point